En nuestro entorno la relación entre “alimentación” y “salud”, aunque parezca extraño, es bastante reciente. En épocas anteriores nuestros antepasados comían simplemente “lo que podían”, sin entrar en discriminaciones de ningún tipo y por supuesto sin relacionar la alimentación más que con una estrategia de supervivencia y no como un determinante de la salud presente y futura.

Es necesario por lo tanto, plantear la necesidad de adquirir conocimientos y recibir información sobre la alimentación y los alimentos por buenos especialistas.

En definitiva: “Aprender a Comer” para así saber comer y ganar en calidad de vida.

Yolanda Martinez CEO Nutrisalia.

Así podremos decidir con solvencia sobre los dos aspectos claves y transcendentes de nuestra gestión alimentaria y de ese modo orientar ésta hacia la mejora de nuestra salud: que comemos y en qué cantidad. Pues en temas de alimentación, para nada todo vale! Y Nutrisalia te lo cuenta.

Por eso, en lo que concierne a estos dos aspectos “alimentación” y “salud, se puede prácticamente resumir lo que es una alimentación sana, siendo el primero el que requiere lo que podría ser un aprendizaje y el segundo una adaptación o pequeño esfuerzo, y ambos conjuntamente una atención y un “estar pendiente” como de tantas otras cosas en nuestras vidas hoy.

Empezemos…

Los nutrientes son aportados por la totalidad de los alimentos, no existiendo un alimento completo, y si una complementariedad entre todos ellos. Lo sabías? Nutrisalia ahora te lo cuenta.

Precisamente esto hace que sea necesario ingerir de forma consciente y premeditada una variedad y combinación de los mismos que de forma equilibrada aporten todo lo necesario para nuestro día a día. Parece elemental verdad? Seguimos…

Independientemente de la función puramente energética los alimentos, estos tienen una capacidad “funcional”, es decir, deben aportar algo más para que al consumirlos se provoquen mejoras en determinadas funciones y en nuestro organismo en general, llegando incluso a actuar como preventivos y a veces como tratamiento de diferentes enfermedades.

Hoy día sabemos que nacemos con una determinada dotación genética, que llamamos “genoma” y que podría ser una especie de “hardware” en nuestra herencia genética, pero al mismo tiempo tenemos un “epigenoma”, a modo de “sofware” que en cierto modo es modificable y puede determinar en mucha medida la expresión de enfermedades presentes y futuras.

Y también sabemos que una de la circunstancia que interviene en la modificación positiva o negativa de ese epigenoma es la alimentación que llevemos a cabo en nuestra vida. Y aunque no lo parezca, es muy muy importante prestarle la atención que ello merece.

1.- Lácteos (leche, queso, yogurt), 2.- Carnes, pescados, huevos, 3.- Patatas, legumbres, frutos secos, 4.- verduras y hortalizas, 5.- Frutas, 6.- Cereales y azúcares y 7.- Aceites y grasas.

En nuestras vidas, como así las conocemos, gestionamos e ingerimos en mayor o menor medida, los siguientes siete grupos de alimentos, y estos, los alimentos, se clasifican en energéticos, plásticos y reguladores y atendiendo a estas propiedades los clasificamos en un grupo u otro.

Y es que para llevar una alimentación medianamente sana y saludable en primer lugar, uno debe combinar varios alimentos de cada uno de los 7 grupos en una determinada secuencia y sencilla organización que establece la clave “cualitativa” de la alimentación. Sin tener en cuenta este factor, la formula no es posible.

“Lo Light, Sin gluten o Cero Azúcar, no es una buena vía como fórmula alimenticia”. Eso no es alimentarse correctamente.

Una vez estructurado el componente cualitativo debemos tener presente el segundo aspecto: la cantidad que comemos. Y llegados a este punto hay que imponer una palabra sobre todas: moderación. El ser humano funciona mejor y vive más cuando come pocas cantidades.

La gastronomía ha sido y es esencial en nuestra evolución fisiológica y cultural. La forma de preparar los alimentos puede y debe ser variada y ahí debemos incluir todos nuestros conocimientos y habilidades en la cocina. Es perfectamente compatible toda la gama de sabores que aporta la riqueza gastronómica y culinaria que queramos aplicar si jugamos con las cantidades y las calidades como hemos descrito.

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Y finalmente hay que tener cuidado con nuestros hábitos y tendencias y debemos frecuentemente analizarlos y reconsiderarlos, saliendo de nuestra famosa zona de confort.

Es muy importante aprender a no canalizar la ansiedad y el aburrimiento hacia la comida.

Procurar comer despacio y aprender a “saborear” los alimentos. Igualmente debemos saber dosificar nuestras “excepciones”.

Tener mucho cuidado con el alcohol y los condimentos que aplicamos a nuestros platos y ser muy moderado en ambos aspectos.

Si a todo lo comentado le añadimos a nuestro esquema de vida y de forma diaria, un descanso adecuado y algo más de una hora de actividad física habremos completado un perfecto círculo saludable que nuestro organismo agradecerá a corto, medio y fundamentalmente a largo plazo.

De todo lo dicho y escrito, en Nutrisalia sabemos un poquitín. Por eso, siempre compartimos nuestros conocimientos con todos vosotros, esperando os ayuden y por qué no, hagan que os decidáis a mejorar vuestros hábitos y con ello vuestra salud.

Recuerda. Si decides efectuar algún cambio en tus hábitos alimentarios, mejor consulta tu médico de cabecera o acude a un Nutricionista titulado, nunca tomes decisiones por tu cuenta, podrían ser erróneas y perjudicarte.

Y ahora, que ya sabes un poquitín más…a que esperas a venir a Nutrisalia?

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